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>_ ¿Cómo cultivar una cultura genuina de trabajo?

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Ya hemos hablado de la importancia de entender el concepto de cultura desde una perspectiva personal, también de cómo aplica a nuestras relaciones laborales y cómo afecta positiva o negativamente a una empresa, pero ya, en serio… ¿qué es realmente la cultura de empresa así en fácil?

La cultura de la empresa puede definirse como la «personalidad» de una organización.

No se centra exclusivamente en las personalidades de los integrantes de una oficina, aunque éstas pueden tener un gran impacto en su éxito o fracaso, depende también de cómo los empleados y altos mandos viven conceptos de alto nivel como:

  • Los valores de la empresa.
  • La transparencia.
  • La comunicación.
  • El compromiso con su trabajo diario.

En última instancia, estas acciones culminan en cómo una organización se define a sí misma.

La cultura de la empresa depende en gran medida de la visión de sus líderes.

La percepción de un empleado de lo que representa la compañía, así como la forma en que quienes la lideran encarnan esos valores, influye en gran medida en los sentimientos positivos (o negativos) que un empleado tiene con respecto a esta, lo que finalmente termina moldeando la cultura organizacional.

¿Qué tan importante es?

El ecosistema que crea la cultura es fundamental para el éxito de una empresa. Cuando se ha aprovechado, ha llegado incluso a subir la productividad. De hecho, una encuesta realizada por Deloitte, develó que el 82% de los empleados encuestados creen que la cultura es una ventaja competitiva potencial. Ese es un gran cambio para un concepto que, hasta hace poco, las compañías no consideraban como un activo en absoluto.

La cultura de la empresa como ventaja competitiva se explica de mejor forma a partir de dos ejes.

En primer lugar, una cultura abierta y creativa proporciona un entorno más acogedor, espacio al cual los empleados disfrutan volver día a día.

Una cultura empresarial exitosa también ayuda a reducir el agotamiento. Esto guarda relación con los flujos de trabajo y la conexión entre el rol que cumple cada uno, y la estrategia corporativa general. La cultura de la empresa puede influir fácilmente en el éxito o llevar al agotamiento, en combinación con estos factores.

La cultura organizacional tiene muchos puntos de contacto con otros aspectos de nuestra vida laboral, que quizás nunca imaginaste. Por ejemplo:

Autenticidad 

La cultura de la empresa depende en gran medida del liderazgo y la percepción que tengan los empleados de este liderazgo. Entonces, si mantenemos una política basada en la autenticidad, ayudamos a los empleados a comprender quiénes son realmente sus líderes. ¿A largo plazo? La autenticidad también ayuda a generar confianza y transparencia. Todo esto, a su vez, conduce a una mayor comprensión de los valores personales y de la empresa junto con empleados más felices: ingredientes cruciales de una cultura empresarial exitosa.

Valores de la empresa

Los valores de la compañía deben ser más que declaraciones escritas en la página web. El problema es que por lo general los empleados no creen que los valores fundamentales de su empresa estén alineados con sus valores personales. Entonces: ¿Qué hacemos al respecto? Simple, centrar los valores en torno a sus empleados. Esto crea una conexión real, compromiso y participación activa. Parte del secreto para hacer que estos valores se relacionen es hacerlos alcanzables. Los empleados pueden sentirse más en sintonía con los objetivos y la visión de la empresa, sintiendo que tienen algo por lo que esforzarse dentro de su rol.

Al integrar estos valores en las acciones cotidianas, las empresas crean una cultura a su alrededor.

Interacciones entre compañeros

Si bien el liderazgo o los altos mandos, desempeñan un papel crucial en la cultura de la empresa, también lo hacen los colegas: empleados que probablemente interactúan entre sí con mayor frecuencia.

Además de valorar la transparencia dentro del liderazgo, también considere una comunicación abierta entre pares.

Es importante que el liderazgo recuerde que la comunicación a menudo no se trata de buscar soluciones, sino, de alguien que desea expresarse mientras se conecta con otros.

Invertir en la cultura de la empresa vale la pena

El liderazgo de la compañía debe abrazar la autenticidad y practicar lo que predican. Si los empleados creen que el liderazgo mantiene un estándar diferente al del resto dentro de la empresa, la cultura sufrirá. La autenticidad también hace que el liderazgo sea más fácil de relacionar y más accesible para los empleados.

La transparencia y la confianza importan. De la mano de la autenticidad, tu empresa debe crear oportunidades para incluir la feedback de los empleados en las grandes decisiones o en el establecimiento de objetivos. También, debes comunicar los éxitos o las problemáticas con el objetivo de crear soluciones en colaboración.

Crea valores que se relacionen y reflejen el espíritu de tus empleados. Los valores deben reflejar el trabajo que realizan en tu empresa todos los días, así como también los intereses y las necesidades de todos los integrantes de tu equipo y en todos los niveles de la empresa. Esto ayuda a crear propiedad sobre estos valores, ósea los sientes como parte tuyo no como algo impuesto que debes respetar.

La interacción entre pares importa tal vez más que las interacciones entre un empleado y un gerente o líder ejecutivo. Entre compañeros las opiniones se valoran mucho más, a su vez se produce un efecto en cadena, de contagiarse positiva o negativamente. Por esto debemos ser capaces de fomentar un entorno que nos permita a todos reconocer nuestros logros y celebrarlos. Es trabajo nuestro fomentar una cultura sólida enraizada en lo positivo.

Habla menos, escucha más. De manera similar a los valores mencionados anteriormente, el liderazgo y los gerentes deben escuchar las inquietudes e ideas de todos los equipos con los que trabajan. Esto crea una cultura de comunicación más abierta en la que los empleados sienten que sus ideas y opiniones son valoradas.

Lleva el compromiso al segundo nivel. Los equipos comprometidos, como hemos repetido hasta el cansancio, crean espacios de trabajo más felices y ejecutan mejor cada responsabilidad o funciones. Cuanto más comprometidos estén a nivel de individual, es más probable conseguir el éxito y que este se comparta.

Lograr esto no es fácil pero si se puede. ¿Cómo? Por ejemplo realizando encuestas estratégicas frecuentemente, sobre qué es lo más importante para tu equipo a nivel cultural, mejoras que crean sean necesarias implementar, todo esto para entender lo que piensan y sienten.

Guardando las proporciones, una empresa es como un país. Tenemos que encontrar valores en común, cosas a las que demos la misma importancia, cosas en las que estemos de acuerdo y cosas en las que no. En un grupo de personas es imprescindible priorizar la convivencia, trabajar para eso, garantiza buenos resultados. Lograr generar este sentimiento de “nacionalismo” con respecto al lugar donde trabajo (ponernos la camiseta) es la base para sortear cualquier desafío que se nos venga por delante, porque dejamos de ser trabajadores con un mismo jefe y nos transformamos en un grupo de personas que se identifican con las mismas cosas.

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