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📕 Atlas de supervivencia 🧭 al Antropoceno.

"Early access"

Nutrirte es un acto de rebeldía política

Nuestro cerebro es hermoso

Nuestro cerebro es una de las creaciones más complejas e increíbles que existen en el universo. Posee una belleza que se resalta aún más al considerar que es allí desde donde se conecta nuestro mundo físico, con el aparentemente cuántico en el que residen nuestros pensamientos, nuestra imaginación y voz interior.

Si hablamos de especificaciones, estamos frente a 1.3 kilos de carne en forma de pliegues, con 4 hemisferios distintos y algo así como 100 millones de neuronas, que son las células especializadas en la transmisión de información entre el cerebro y nuestro cuerpo. Dicha información viaja a una velocidad de entre 0.1 y 0.5 metros por segundo a través de nuestras neuronas en un proceso químico y físico llamado sinapsis

La sinapsis es un proceso crítico en nuestro organismo, porque su existencia es la que permite a nuestro cerebro controlar y regular nuestras funciones cognitivas, nuestra percepción, capacidad de atención, memoria, lenguaje, emociones y e incluso la capacidad para tomar decisiones o controlar físicamente nuestro cuerpo.

Tal es el poder de nuestro cerebro, que muchas culturas se han aventurado a atribuirle poderes sobrehumanos, ya que es allí donde reside nuestra mente, el puente que nos conecta a Dios o al todo (según la cultura) a través de actos sencillos como orar, meditar, agradecer o manifestar al universo, dependiendo de tus creencias.

Nos enseñaron pésimamente biología

No sé por qué recalqué tanto la belleza del cerebro, si en realidad la maquinaria completa que hace funcionar a nuestro organismo, es una obra de arte. Traslademos mejor el foco de esta conversación desde la cabeza, a un poco más abajo. 

Hablemos de nuestro hígado.

El delito de nuestro sistema educativo, es generar en nosotros una relación tóxica con nuestro organismo, porque no se nos enseñó a entender verdaderamente nuestra biología. Nos transmitieron la biología desde una perspectiva tan aburrida y anticuada, que no nos deja ver la belleza de la maquinaria que detrás de cada uno de nosotr@s.

Un hígado bonito de acuerdo a Chat GPT.

El resultado es, en el peor de los casos, una vida entera sin dimensionar ni interiorizar asuntos determinantes al momento de saber quién eres como persona, ya que no existe forma de saber correctamente quién eres, si no asumes y abrazas qué es lo que eres: un fucking mamífero.

En el «ejercicio» de tomar conciencia de qué es lo que somos, hay una información clave para tu la conexión con tu yo biológico:

La insulina es una hormona que se secreta en el hígado, cuya misión es actuar como «llave», para que las células de tus músculos «abran la puerta» y dejen entrar la energía, que viene en forma de glucosa. 

Hasta ahí todo bien, de no ser porque la alimentación que nos inculca el sistema, a través de la publicidad, el cine y los famosos, es una en la que incluso alimentándonos «bien«, veremos de manera paulatina y sostenida los efectos de llevar nuestra producción de insulina a límite de manera constante: problemas metabólicos, descontrol de cortisol (stress+ansiedad), y si no pones freno a lo anterior, enfermedades autoinmunes o el comodín del terror actual: cáncer.

¿Conoces gente que sufra alguno de esos problemas?

Uff, yo creo que este tema en general me deprime mucho.

Esto es como el cable hacia la Matrix

En el episodio introductorio mencioné que nuestros genes, que surgieron hace unos 300.000 años, no han evolucionado a la misma velocidad que nuestra cultura, misma que creció exponencialmente durante los últimos 30 o 20 años. Esto hace que física y mentalmente vengamos de preparados para un contexto, donde la comida escasea, y cada tipo de nutriente tenga un rol específico en nuestro organismo, y por último, que desarrollemos vínculos profundos unos con otros para poder sobrevivir.

La primera forma en la que el sistema nos ata a sus conflictos, es desconectándonos totalmente de lo que somos, llevándonos a un bucle de muerte que se genera porque nuestra dieta llena de carbohidratos (varias veces al día), azúcares (varias veces al día)… refinadas (varias veces al día), junto a alimentos procesados, y ultra procesados (varias veces al día). Son en su conjunto muchísima comida vacía nutricionalmente, varias veces al día.

Llegado un momento, prácticamente todo lo que entra por nuestra boca, es no-comida, cuyo único rol es «llenarnos», y llenarnos entre comillas, porque como no nos nutre, realmente nunca nos quitará el hambre.

Si nuestro modelo educativo estuviese más actualizado, de manera muy temprana tendríamos extremadamente claro que el objetivo de comer es absorber nutrientes, haciendo que al ver esos tremendos desayunos gringos, o bombas de azúcar aesthetic en Instagram, más que convertirse en una aspiración como pasa hoy en día, fuesen sinónimo de :poop en nuestra cabeza.

Peor aún. Hoy en día puedes entrar al cualquier supermercado, y el 98% de lo que hay ahí no tiene la mínima capacidad de entregarle a tu organismo algo que «necesite» o le aporte. Incluso en los supermercados cota mil, tampoco es que esa proporción cambie mucho. En Jumbo igual el 85% de lo que ofrecen, tiene ingredientes o procesos que los convierten en alimentos inflamatorios.

Todo eso, es lo que hace que hoy en día buscar comida que alimente y no sea un simple relleno, se ha convertido en un acto de protesta política. Desde que despiertas, hasta que te duermes, eres un outsider bombardeado con estímulos que te dicen «come como el orto«, para más tarde ofrecerte un «baja de peso«, o «págame un curso» (jijiji).

Nuestro cerebro también puede ser horrible

Tal como todas las hormonas de tu cuerpo, si produces insulina todo el día, tus receptores de insulina comienzan a decir basta, y pierden su sensibilidad a la misma. Cuando eso comienza a fallar, felicitaciones, te ganaste un «baby resistencia a la insulina» en tu vida.

Si desarrollas este ligero problema, tu cerebro estará constantemente entrando modo cortisol (supervivencia), porque tu cerebro no sabe que ya no vives en una caverna, tienes iPhone y caminas con suerte 500 metros al día (300 cuando fue uno bueno).

Es así como genera entonces una serie de procesos que le dicen a tu cuerpo «oye, no tengo energía, necesito comer», «oye, quiero comida», «oye, deberías comerte un pastelito y ahora porque me va a dar algo». «Oye dame comida, por favor, me estreso». «No puedo pensar». «Ya pe, necesito comer por la concha «, «Tengo sueño y rabia. ¡Necesito comida».

El bucle de la muerte es nuestro cerebro en un estado de tensión constante por culpa de la resistencia a la insulina. 

Por más que comas, no entra combustible, tu cerebro se pondrá raro, violento, triste y estresado, así que comes más y así infinitamente. Es un ciclo eterno, en el que sumado al envejeciendo vas solamente empeorando.

El bucle de la muerte es un amigo silencioso y normalizado, que hace a nuestro cerebro, por ende a nuestra mente, a vivir en un estado de estrés y angustia eterno. 

Ríos y ríos de cortisol, que en su exceso, llevan a tu cuerpo a la segunda parte, y se llama el loop de «este compadre ya está muerto, no más no le han avisado«, que llamado inflamación y enfermedades autoinmunes. Pero creo que con esto basta por ahora.

El siguiente episodio de la serie Bio Hacking, será sobre el que debiese ser un verdadero enemigo de estado: el fucking cortisol. No se lo pierdan.

Alegra a tus amig@s

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