Vino Infame

Nuestra investigación del contexto cultural identificó que la categoría equipara calidad con linaje y estatus. Este dogma posterga a quienes valoran la conexión genuina sobre la ostentación. Infame destaca precisamente porque celebra la espontaneidad y el disfrute sin credenciales, rasgo que encaja con la personalidad combinada de un Eneagrama 8 + 7: franqueza valiente y entusiasmo aventurero. Es un vino que te invita a tomarlo incluso en un vaso en lugar de copas.
Profundizar en conversaciones nos mostró que las personas desean pertenecer a un grupo que las acepte tal cual son. Infame ofrece ese refugio simbólico y convierte el acto de beber vino en una afirmación identitaria. Comprender que la marca inspira un estilo de vida —más que vender botellas— permitió redefinir su propuesta como movimiento cultural con potencial para transformar incluso su cadena de valor.









Irrumpe
REAL reformuló la comunicación basada en que “Infame es una forma de ver la vida”. La marca se describe como actitud compartida que invita a la autoexpresión, lo cual articula su diferenciación y orienta cada decisión de negocio.
Para encarnar esa esencia se definió un tono directo y desafiante que celebra historias personales sobre tecnicismos enológicos. Paralelamente, la identidad visual adoptó un tono aún más excéntrico, deslenguado y extravagante.
El mismo principio guio la solución comercial: se impulsó una tienda online propia que se acercara a su público mediante, alianzas culturales y una red de embajadores locales, recursos coherentes con este espíritu insurgente de Infame y capaces de escalar su comunidad sin intermediarios y dependencias de distribución.
Cliente
Perfil
Industria
Más proyectos como este



















